Con el nacimiento de nuestro primer hijo nos encontramos dentro de un cuento de hadas, se ha hecho realidad nuestro más preciado deseo. Pero también, es verdad que la maternidad es un cuento de hadas lleno de laberintos, obstáculos que sortear y alguna que otra trampa peligrosa, pronta a dejarnos sin aliento, con lágrimas en los ojos y esa pregunta de, ¿cómo me metí en esto?
Cuando nacieron mis mellizos confié en los conocimientos adquiridos en mi experiencia como educadora, y pensé que las vivencias como mujer me ayudarían a desenvolverme en el rol de mamá. La verdad es que, antes de lo esperado, descubrí que nada de lo que sabía o lo que había vivido me habían preparado para esta difícil, pero a la vez, gratificante tarea. Entendí que no sabía nada y, en más de una oportunidad, la desesperación, la impotencia y la angustia se apoderaron de mí.
Así fue que comencé a leer cuanta bibliografía creí oportuna para que me ayudara a comprender quiénes eran los dos pequeños seres que tanto dependían de mí. Los libros no hicieron desaparecer mis miedos o mis inseguridades como mamá, pero me ayudaron a calmar la ansiedad y me dejaron sentir que sabía qué podía esperar.
Mientras leen estas páginas, espero se sientan acompañadas por todas las mujeres que entramos en este maravilloso mundo de la maternidad. Y como dice Laura Gutman, “hay millones de buenas maneras de criar hijos, tantas como madres en el mundo, siempre que ejerzan su rol escuchando a su propio corazón.”
Deseo que la información que aquí aparece les ayude, al igual que a mí, a sentirse más preparadas frente a qué podemos esperar de las personitas a nuestro cargo, así podremos ejercer nuestro rol de mamás con el corazón.