¡Bienvenidas a la Maternidad!

En este mundo en que vivimos, donde parece que todo vale, los padres solemos encontrarnos perdidos a la hora de definir nuestro rol en la vida familiar y la forma de encarar la educación de nuestros hijos.

Ser Mamás desde el Corazón busca acompañarnos a todas las mamás en esta gratificante pero no tan fácil tarea de la maternidad. Si compartimos nuestras experiencias, encontramos respuestas a nuestras dudas, y podemos sentir que no estamos solas, entonces estaremos ayudándonos a ser mamás desde el corazón.
“Hay millones de buenas maneras de criar hijos, tantas como madres en el mundo, siempre que ejerzan su rol escuchando a su propio corazón.” Laura Gutman

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¡¿ MELLIZOS , Doctor ?! Doble trabajo…doble satisfacción - Octubre 2009

La maternidad no es una tarea fácil pero sin duda es una de las más gratificantes, sobre todo si viene por partida doble.

Mateo y Lucas llegaron a nuestras vidas en un momento familiar muy especial; habían fallecido dos de los pilares de la familia. Así que cuando nos dijeron que el resultado de la reproducción asistida era “dos sacos embrionarios con actividad cardíaca” un torrente de emociones contradictorias se apoderaron de mí. Con el paso de los días, mi esposo y yo fuimos aceptando la idea de que nuestro primer hijo, ese con el que las mujeres soñamos desde que hacemos uso de nuestra razón femenina, no iba a ser uno…¡ sino dos!

Al principio fueron muchas las dudas que nos invadieron: los riesgos, el espacio donde vivíamos, los tiempos, la cantidad de gastos, los nombres, etc., etc. Y por más planificación que hicimos nada nos preparó para atender a dos pequeñitas criaturas a la vez.

El cuerpo humano, naturalmente no está preparado para gestar más de una vida por embarazo, y aunque actualmente es “cosa de todos los días” sigue considerándose que un embarazo de más de uno es un embarazo de riesgo. Por lo tanto, si bien fueron las 35 semanas más maravillosas de mi vida, los controles fueron exhaustivos y mensuales. Por supuesto, que debo dejar de lado los comentarios de unos cuantos que cuando les decía que esperaba mellizos contestabas, “¡Ay, pobre!” En el afán de decir algo, a veces la gente no se da cuenta de la negatividad que te está trasmitiendo. Aclaro que yo inmediatamente contestaba:“Si la vida me los manda será porque puedo”.

Un martes, hace cinco años atrás, llegaron Mateo y Lucas pesando 2,200 y 2,400 kgs. Y gracias a las precauciones del ginecólogo no necesitaron de incubadora. Las que tenemos la fortuna de ser mamás sabemos que no hay palabras para explicar lo que se siente al ver a ese pequeñito ser que llevábamos dentro nuestro y que de pronto llora desconsolado buscándonos. Imaginen entonces lo que es ver a DOS personitas desesperadas por obtener lo mismo al mismo tiempo.

Al principio, creo que lo que más costó fue adaptarse a dos niñitos que no evolucionaban ni crecían de la mano. Si bien los mellizos nacen al mismo tiempo, no tienen los mismos ritmos, ni tiempos. A la hora de alimentarlos, recuerdo que al que comía primero le daba de mamar y luego le daba complemento al que comía segundo. A la vez siguiente, invertía la forma de alimentación y trataba de, además, invertir el orden. De esa manera, me aseguraba que los dos obtuvieran la misma alimentación y el mismo “protagonismo”. Todo esto no era nada fácil ya que uno de los mellizos devoraba y por su reflujo vomitaba la mitad, mientras que el otro se tomaba su tiempo para comer y luego demoraba mucho en hacer el “provecho”.

Buscando ser equitativos, mi esposo y yo invertíamos el orden de todo aquello que hiciéramos con ellos: el baño, la alimentación, el cambio de pañales, etc. No era fácil pero en todo momento buscábamos ser justos con los dos.

A medida que fueron creciendo, se fueron facilitando las rutinas diarias, y empezamos a notar la gran diferencia de personalidades entre los dos. Aquí fue donde comenzó el gran desafío que tenemos hoy en día. Mateo y Lucas son personas totalmente diferentes en su forma de ser, sus preferencias, sus intereses … su apariencia. Por lo tanto, el desafío para los padres de mellizos es este: educar a dos niños a la vez que tienen personalidades exclusivas y que merecen el mismo respeto, dedicación y comprensión que cualquier hijo. Esto que suena tan obvio y fácil no lo es sobre todo cuando hay que explicar algo o cuando hay que marcar un límite o cuando se debe rezongar. Porque todos queremos ser equitativos con nuestros hijos pero la verdad es que le exigimos a cada hijo lo que cada hijo puede dar … le damos a cada hijo lo que cada hijo necesita. Esta diferencia se hace más obvia aún si las situaciones se dan al mismo tiempo.

Inevitablemente, esta situación fomenta la competencia natural que tienen todos los hermanos. Es importante que siempre nos comuniquemos con sinceridad con los hijos para evitar los posibles malos entendidos y sobre todo que tratemos, dentro de nuestras posibilidades, de darle a cada uno un tiempo exclusivo. Recuerdo que los fines de semana, nos turnábamos para salir con cada uno de ellos a hacer mandados, o paseos, para que cada hijo pudiera relacionarse con “el padre que le tocara” en forma exclusiva e independiente. Hoy que son más grandes es más fácil; cuando Mateo tiene un cumpleaños o tiene alguna actividad, Lucas ya planifica cual es el programa que va a hacer conmigo. A veces, el programa solo es jugar con sus juguetes y conmigo sin tener que compartirme con su hermano.

Creo que es fundamental que ellos entiendan que son dos seres independientes y no una unidad. Muchas veces, los mellizos funcionan como unidad y por ello les es tan difícil separarse o aceptarse como dos seres distintos. Todavía recuerdo la indignación y la frustración de Mateo cuando Lucas perdió su primer diente … estuvimos un rato largo haciéndole entender que el hecho de que él no hubiera perdido su primer diente aún no lo hacía menos que su hermano. Cuando se presentan estas situaciones, es importante que nos tomemos el tiempo para hacerles entender que el ser distintos no los hace menos sino todo lo contrario. Esta experiencia se hace más frecuente a medida que empieza la vida escolar donde las comparaciones hechas por otros son inevitables. Tarde o temprano los mismos niños caen en la comparación por las notas, los amigos, las habilidades extra curriculares, etc. Tenemos que ayudarlos a construir una autoestima fuerte que les permitan sobrellevar estas vivencias que los papás no podremos controlar. Cuantas veces en el afán de conocer a nuestros hijos, alguien nos pregunta, “¿Y cuál se porta mejor?” “¿Cual es el más travieso?” “¿Cual es más inteligente?”

Cuando tenemos hijos, estas situaciones siempre están; y si tenemos más de un hijo a la vez, más aún. Tener mellizos es una experiencia fascinante que pone a prueba nuestra paciencia, nuestro ingenio, y sin duda nuestro amor. El tiempo pasa rápido e increíblemente la naturaleza hace que misteriosamente olvidemos los cólicos, noches sin dormir, los pechos agrietados, los llantos y la innumerable lista de situaciones que atravesamos las mujeres durante los primeros meses de vida de nuestros pequeños. Para cuando nos queremos acordar, nuestros hijos ya se manejan con autonomía, se van a casas de amigos a jugar y hasta contestan el teléfono como si lo hubieran hecho toda la vida.

Tener dos hijos a la vez no es nada fácil …pero sin duda que se puede tener mellizos , vivirlo intensamente y ser doblemente feliz.


Recuadro con foto tapa del libro:

Ser mamás desde el corazón es fruto de las experiencias y lecturas de la autora como madre y como educadora, quien luego de tener a sus hijos sintió que los conocimientos que poseía eran insuficientes para el desempeño del nuevo rol y comenzó a profundizar en textos publicados en el país y el extranjero.

El resultado de su aprendizaje lo trasmite a través de consejos y explicaciones de primera mano en la esperanza de que ayude a todas las mujeres que fueron, son o serán mamás.